Por Keyla Rodríguez
El Adviento es un período de preparación y espera profundamente significativo para los cristianos. La palabra Adviento proviene del latín adventus, que significa “venida”. Esta temporada comienza cuatro domingos antes de Navidad y concluye el 24 de diciembre.
Es un tiempo de reflexión que conecta el pasado, el presente y el futuro:
- El pasado: Recuerda la promesa de un Salvador para el pueblo de Dios.
- El presente: Celebra la llegada del Mesías prometido.
- El futuro: Mira con anticipación la segunda venida de Cristo, como está escrito en Hechos 1:11: “Jesús, que ha sido llevado de entre ustedes al cielo, vendrá otra vez de la misma manera que lo han visto irse.”
Una celebración con propósito
Celebrar el Adviento no es simplemente una tradición cristiana; es una invitación a meditar sobre las promesas de la Escritura y preparar nuestros corazones para anhelar la segunda venida de Cristo. Es un tiempo para crecer en la fe y mantener un corazón expectante ante Su glorioso regreso.
El propósito principal del Adviento debe ser siempre glorificar a Dios. Como dice la Escritura: “Ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios” (1 Corintios 10:31, NVI).
Prácticas para celebrar el Adviento
El Adviento no debe ser una carga ni una tarea más en nuestra lista de pendientes. Es un tiempo para desacelerar en medio del ajetreo de la vida, apartando momentos para reflexionar sobre lo eterno y sumergirse en las gloriosas verdades de la Escritura. Aquí algunas ideas prácticas para celebrarlo:
- Lectura y oración
Escoge un devocional de Adviento o sigue un plan de lectura bíblica. Por ejemplo, puedes leer un capítulo del Evangelio de Lucas cada día, desde el 1 hasta el 24 de diciembre. Lucas expone una narración ordenada de la vida, muerte y resurección de Cristo. Es importante mantener la lectura de la Palabra y la oración juntas, porque, como dijo Tim Keller: “La oración es nuestra respuesta a la Palabra de Dios. La Biblia nos habla, y la oración es nuestra manera de hablar con Él.” - Cantar
Canta himnos y canciones llenas de la Palabra. La música nos ayuda a recordar las verdades del Evangelio, consuela, anima y fortalece nuestra fe. Como dijo Michael Horton: “Cantar es un medio de gracia: mediante la música, las promesas de Dios se graban en nuestras almas.” - Celebrar el Adviento en familia
Celebrar el Adviento en familia es una excelente oportunidad para fortalecer los lazos familiares y enseñar a los niños sobre el verdadero significado de la Navidad. De igual manera se pueden tener lecturas bíblicas, orar y cantar en familia. También puedes incorporar actividades creativas y crear intencionalmente nuevas tradiciones que lleven a las nuevas generaciones la verdad del Evangelio.
Viviendo la temporada con propósito
El Adviento nos anima a vivir en preparación constante, aguardando con esperanza el momento en el que regrese Cristo desde los cielos. No permitas que las distracciones de la temporada te roben el asombro y la expectativa de Su gloriosa venida. Charles Spurgeon expresó esta idea bellamente al decir: “Que nuestras almas estén llenas de la misma expectativa que los antiguos santos, esperando al Mesías, mientras nosotros también esperamos su gloriosa venida.”
No celebramos como el mundo celebra, porque “somos ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador, el Señor Jesucristo” (Filipenses 3:20, NVI). El Adviento nos recuerda la importancia de vivir con nuestra mirada puesta en Cristo.