Disciplina y Motivación: dos amigas que se reencuentran por Zoom.
Disciplina y Motivación: dos amigas que se reencuentran por Zoom.

Disciplina y Motivación: dos amigas que se reencuentran por Zoom.

Por Elena Maldonado

Disciplina:

¡Amiga querida! ¡Qué gusto verte de nuevo!

Motivación:

¡Nena tanto tiempo! Ya casi para nueve meses que no nos veíamos.

Disciplina:

Sí, creó que desde enero primero cuando nos juntamos para despedir el año. ¡Qué mucho nos divertimos haciendo nuestras resoluciones para el 2020!

Motivación:

¡Sí!, nos pusimos de acuerdo para colaborar, pero no se nos dio.  Hasta un “jingle” nos inventamos para estimularnos.

Motivación y Disciplina: (al unísono cantando):

¡1,2 y 3! “motivación y disciplina jamás serán vencidas, crea hábitos, ponte metas, nunca te rindas, ¡cree en ti misma!  ¡eso!

Disciplina:

Amiga, nunca te había visto tan animada a lograr tus objetivos como ese día.

Motivación:

Pues, te cuento que, antes de nuestra reunión para despedir el año, vi un comercial de unos productos que garantizaban desaparecer aquello que estaba causándome molestia e inconformidad. Todo de manera fácil, sin mucho esfuerzo y en un periodo de 14 días o menos, ¡súper práctico!

Estaba bien emocionada y ese día no podía quedarme atrás y más aun teniendo de visita a “señorita determinación”, esa eres tú.  Sabes que siempre he admirado tu tenacidad.

Disciplina:

Gracias querida, tú tan linda como siempre. Y cuéntame, ¿cómo te ha ido con tus productos? ¿te han dado resultados?

Motivación:

Pues ya sabes como soy. En las primeras dos semanas, me comía el mundo y todo lo que se me paraba al frente. Iba a mí y pagaba doble. Ya en la tercera semana me di cuenta de que no era tan fácil como había pensado. Se me quitaron las ganas, volví a mis viejos hábitos y aquí estoy en la lucha.

De verdad que me encantaría ser tú, pero tengo que aprender a amarme como soy, con mis virtudes y defectos. Además, científicamente hablando, el cerebro me quiere arraigada a mi zona de conforte para evitar el dolor físico y emocional que pudiera traer aquello que necesito cambiar. Estoy tomando las cosas con calma, a la buena de Dios.

Ay, pero, vamos a olvidarnos de mí, y hablemos de ti. Seguramente tienes unas historias interesantísimas para contarme. Dime que has logrado alcanzar durante estos nueve meses de puro encierro debido a la pandemia.

Disciplina:

Probablemente te sorprenderá mi respuesta. Hice una pausa juntamente con la humanidad.

Motivación:

¡Mis oídos no pueden creer lo que están escuchando! ¡Disciplina hizo un alto! La que siempre está bella, siempre ocupada, ¡siempre activa y siempre fit! Y ¿Qué te llevó a tomar tal decisión?

Disciplina:

Pausar ha sido una de las mejores cosas que me ha pasado en mucho tiempo. No vivía ocupada, estaba sumergida en mi afán.  He podido ver que no tengo control de todo y que lo inesperado puede ocurrir en cualquier momento y sorprender al más disciplinado.

Estaba muy enfocada en lo mío, en mi crecimiento profesional, en mis metas. Él abrió mis ojos y pude ver que no estaba viviendo como hechura de Dios, creada en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las ponga en práctica (Efesios 2:10, NVI).

Dios me regresó a mi esencia al abrir la Biblia otra vez con un corazón contrito y humillado. Para mí ha sido bálsamo saber esto: Sacrificio que te agrada es un espíritu quebrantado; Tú, oh Dios, no desprecias al corazón quebrantado y arrepentido (Salmo 51:17, NVI).

Estaba completamente desenfocada, dependiendo de mi propia sabiduría, buscando mi propia gloria y viviendo para mis deleites. Solo tenía mis oídos predispuestos a escuchar mis sentimientos y deseos.

Motivación:

Yo había comenzado un devocional de 30 días y pues, como siempre me pasa, no termino lo que comienzo. Estaba pasando un tiempo hermoso de oración y alabanza en mi hora devocional, llorando en humillación a Dios. Me desanimé por que dejé de sentir la presencia Dios. Acá hablado contigo, me estoy dando cuenta que mi motor es la emoción.

Disciplina:

Amiga, tengo que confesarte que las comparaciones que la gente hacían entre tú y yo me inflaban el ego. Me creí mejor que tú en todos los aspectos. Por eso trabajaba duro para mantener mis estándares y así ganarme el respeto y la admiración del mundo. ¿De qué sirve ganar el mundo entero si se pierde la vida?(Mateo 16: 26a, NVI).

Motivación:

Por eso te esforzabas tanto. Me alegra haberte servido de inspiración. La gloria para Dios y el reconocimiento para… ups… perdóname, Señor. Ciertamente lo dice la Biblia, de lo que abunda en el corazón habla la boca (Lucas 6:45c, NVI).

Disciplina:

Nuestra naturaleza pecaminosa anhela reconocimientos y una gloria que no le pertenece. Aunque no verbalicemos la condición del corazón, nuestros hechos se encargarán de hacerlo. En el agua se refleja el rostro, y en el corazón se refleja la persona (Proverbios 27:19, NVI).

Es necesario reconocer esta lucha porque en nuestra carne no mora el bien. Como dice Romanos 7:19, (NVI), no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. No se nos dejó esto escrito para que hagamos lo que queramos y como queramos. Fue escrito para señalar nuestra insuficiencia y exaltar la suficiencia de Cristo quién venció la muerte y el pecado.

La Palabra de Dios me ha hecho comprender en esta temporada esta verdad libertadora y que pienso que si le das cabida a tu vida te transformará. Y es que, Dios no nos quiere motivadas, tampoco disciplinadas, Él nos quiere diligentes y completamente dependientes de Él.

Motivación:

“Dios no nos quiere motivadas, tampoco disciplinadas, Él nos quiere diligentes y completamente dependientes de Él”. ¡Interesante! ¿y cómo se logra ser diligente? Porque lo he intentado todo y siempre me quedo varada con el tanque vacío a medio camino.

Disciplina:

Tenemos que dejar de perseguir la perfección y poner la mirada en el perfecto, que es Dios.

Motivación:

Como diría Elyse Fitzpatrick: “En tu esfuerzo por ser un buen cristiano, ¿te has olvidado de Jesús?»

Disciplina:

¡Exactamente! La Palabra nos exhorta a practicar esto: “Examínense para ver si están en la fe; pruébense a sí mismos. ¿No se dan cuenta de que Cristo Jesús está en ustedes? (2Corintios 13:5a, NVI).

Motivación:

Esto lo leí hace poco: Si olvidas centrarte en el amor de Dios por ti a través de Cristo, tú cristianismo pronto se reducirá a un programa de superación personal- uno de los muchos métodos que te ayudan a poner tu vida en orden. Y aunque eso suene bien, no tiene nada que ver con el verdadero cristianismo. El cristianismo no es un programa de superación personal; es el reconocimiento de que se necesita más que una mera superación personal. Se necesita muerte y resurrección; predicar el Evangelio, ser motivado por el Evangelio, creer en el poder del Evangelio y en el amor de un Redentor” (Elyse Fitzpatrick, “Porque Él me ama”)

Disciplina:

El diligente:

  • No solo crea hábitos, sino que determina su corazón agradar a Dios y traer gloria a Cristo en todo lo que hace. Nunca dejen de ser diligentes; antes bien, sirvan al Señor con el fervor que da el Espíritu. Alégrense en la esperanza, muestren paciencia en el sufrimiento, perseveren en la oración. Ayuden a los hermanos necesitados. Practiquen la hospitalidad.  Bendigan a quienes los persigan; bendigan y no maldigan. Alégrense con los que están alegres; lloren con los que lloran. Vivan en armonía los unos con los otros. No sean arrogantes, sino háganse solidarios con los humildes. No se crean los únicos que saben. No paguen a nadie mal por mal. Procuren hacer lo bueno delante de todos. Si es posible, y en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos. No tomen venganza, hermanos míos, sino dejen el castigo en las manos de Dios, porque está escrito: «Mía es la venganza; yo pagaré», dice el Señor. Antes bien, si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tienes sed, dale de beber. Actuando así, harás que se avergüence de su conducta» No te dejes vencer por el mal; al contrario, vence el mal con el bien” (Romanos 12: 9-21, NVI).
  • Su meta es entender la voluntad de Dios: “Así que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios, sino como sabios, aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos. Por tanto, no sean insensatos, sino entiendan cuál es la voluntad del Señor” (Efesios 5:15-17, NVI).
  • No ignora el consejo de Dios: “Alos que me aman, les correspondo; a los que me buscan, me doy a conocer” (Proverbios 8:17, NVI).
  • Sabe que la vida es una y muy corta: “Hazme saber, Señor, el límite de mis días, y el tiempo que me queda por vivir; hazme saber lo efímero que soy. Muy breve es la vida que me has dado; ante ti, mis años no son nada” (Salmo 39:4-5, NVI).
  • Su productividad es el resultado de vivir la Palabra de Dios: “Precisamente por eso, esfuércense por añadir a su fe, virtud; a su virtud, entendimiento; al entendimiento, dominio propio; al dominio propio, constancia; a la constancia, devoción a Dios;a la devoción a Dios, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.  Porque estas cualidades, si abundan en ustedes, los harán crecer en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo, y evitarán que sean inútiles e improductivos”(2Pedro 1:5-8, NVI).

Las amigas hablaron por Zoom casi 4 horas, no criticándose constructivamente, sino considerándose una a la otra y estimulándose al amor y a las buenas obras (Hebreos 10:24, NVI, RV1960). Lo recopilado aquí solo fue la primera hora de dialogo.

En fin, no es pura coincidencia que esta conversación se parezca a la realidad. Vivamos de manera diligente y completamente dependientes Al que puede hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir, por el poder que obra eficazmente en nosotros, ¡a él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos! Amén” (Efesios 3:20-21, NVI).

 

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