Agotamiento y esperanza
Agotamiento y esperanza

Agotamiento y esperanza

Por Keyla Rodríguez 

Me convertí en madre de Mikaela cuando tenía 25 años de edad. En aquel momento no imaginaba todo lo que me esperaba en el camino de la maternidad. Las largas noches de desvelo y las comidas que se enfriarían antes de poder comerlas, las frecuentes visitas a la sala de emergencia y las crisis de llanto  —en las que caería antes de poder recomponerme para continuar hacia delante— son solo algunas de esas cosas que no imaginaba. La tarea de nutrir y cuidar a otros es agotadora. 

Sin embargo, es increíble como ninguna situación —por agotadora que sea— ha ocasionado que el deseo de nutrir y cuidar a mi hija mengüe. Ciertamente es Dios el que pone y mantiene ese buen deseo. Él es el que obra en nosotras con Su poder (Filipenses 2:13).

¿Qué significa nutrir?

Nutrir significa suplir lo necesario para el crecimiento y el desarrollo de otro. Nutrir conlleva tiempo, paciencia, amor, esfuerzo y cuidado. 

La tarea de nutrir a otros nos recuerda la necesidad que tenemos nosotras mismas de ser nutridas y cuidadas. Nos recuerda que estamos en necesidad constante del cuidado y la provisión del Señor para mantenernos con vida y funcionando. 

Dios nos nutre y nos cuida a nosotras

El trabajo de nutrir y cuidar a nuestros hijos frecuentemente suele dejarnos agotadas. Y si hablamos de un mal momento podemos añadirle la mentira que suele retumbar en nuestras mentes de que “ayudamos a otros pero nadie nos ayuda a nosotras”. Pero hay una poderosa verdad contra esa vil mentira, y es que mientras nutrimos y cuidamos a otros Dios nos nutre y cuida a nosotras. Recordar día a día esta verdad nos ayudará a llevar a cabo la tarea de nutrir y cuidar a nuestros hijos con confianza y gozo. Y hermana, las maravillosas promesas de las Escrituras son para nosotras Sí en Cristo.

  • Él nos da Su ayuda. Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa.” (Isaias 41:10, NVI)
  • Él nos fortalece“…¡Al que puede fortalecerlos a ustedes conforme a mi evangelio y a la predicación acerca de Jesucristo, al único sabio Dios, sea la gloria para siempre por medio de Jesucristo! Amén.” (Romanos 16:25-27, NVI)
  • Él cuida de nosotras. Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes.” (1 Pedro 5:7 NVI)
  • Él nos provee para toda necesidad. Así que mi Dios les proveerá de todo lo que necesiten, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:19, NVI)

Nuestro Padre celestial proveerá exactamente lo necesario para que cumplamos con Su llamado. Él es un buen Padre. Él es el Dios que nos ve. Y nos encontrará en cualquier lugar y suplirá nuestras necesidades de maneras ordinarias y extraordinarias para Su gloria.

Un dulce recuerdo

Tener a mi alrededor mujeres decididas a ayudar en los comienzos de mi maternidad es algo que atesoro en mi corazón. No puedo dejar de maravillarme al recordar lo que muchas mujeres hicieron por mí. Estoy segura que en muchas ocasiones ellas vieron mis faltas en la maternidad, pero en vez de criticarme y murmurar acerca de mí, ellas me dieron su ayuda y me mostraron como hacerlo. Esas mujeres suplieron la necesidad que yo tenía en aquel momento y me ayudaron a crecer y desarrollarme como madre. Es innegable el sello de nuestro Creador en nosotras. Fuimos creadas para ser ayuda.

Recuerdo una ocasión cuando mi hija Mikaela tenía alrededor de un mes de haber nacido y no paraba de llorar. Había intentado muchas cosas y en realidad ya no sabía que más podía hacer. Así que le pedí a mi esposo que me llevara a ver a mi tía. Mi hija estuvo llorando durante todo el camino, pero cuando llegue al lugar donde estaba mi tía no tuve que explicar mucho. Ella —con mucha calma— tomó a mi hija en sus brazos, caminó, cantó y se meció de un lado a otro hasta que mi hija se calmo y se quedó dormida.

Recuerdo esto y pienso que no he agradecido lo suficiente a mi tía por lo que hizo aquel día. Pero más aún agradezco a Dios por haber puesto delante de mí buenos ejemplos para seguir y por haberme ayudado en aquel día mientras yo, desesperadamente, buscaba suplir la necesidad de mi hija.

Una tarea llena de esperanza 

Ciertamente la tarea de nutrir y cuidar a otros será agotadora, pero nunca dejará de ser esperanzadora porque nos apunta a la verdad de que NO somos autosuficientes y nos dirige al verdadero camino, verdad y vida, Cristo (Juan 14:6). La autosuficiencia es un atributo que le pertenece solo a Dios. Como dijo Jen Wilkin en su libro «Nadie como Él»: «No somos dependientes por causa del pecado, sino por diseño divino». Y estas son buenas noticias que nos ayudan a vivir confiadas y dependientes de Dios en todo porque Él en Su bondad suplirá todas nuestras necesidades para Su gloria y nuestro gozo.

¡Glorifícate Señor, a través y a pesar de nosotras! 

 

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