Carta a los padres: Papá, corre a tu Padre
Carta a los padres: Papá, corre a tu Padre

Carta a los padres: Papá, corre a tu Padre

Por Ryanne Gonzalez

Recuerdo como si fuera ayer el día en el que en una actividad familiar me distraje, y por un momento perdí a mi papá de vista. La mayoría de las personas eran mucho más altas que yo, y se me hacía difícil encontrar a mi papá, o al menos a alguien conocido. Puede sonar tonto, pero a los 4 años de edad quedarse solo repentinamente es un tanto alarmante. De pronto me pareció alcanzar a ver a mi papá y, sin pensarlo, corrí a donde él y le abracé su pierna (que era lo que podía alcanzar) fuertemente. Pero así de pronto me encontré mirando a mi papá unos pasos más adelante… había corrido al papá equivocado.

La realidad es que la figura de “papá” tiene un lugar especial en el corazón de Dios. Después de todo, es como “Papá” que Él mismo decide identificarse. El “papá” en la familia es quien idealmente reafirma la identidad de sus hijos  y quien modela lo que sus hijas deben esperar de un hombre; quien dirige y corrige con amor y gracia.

Ciertamente, mi papá ha sido un instrumento maravilloso de Dios en mi vida, y gracias a su impacto y ejemplo, ha sido más fácil comprender el carácter de Padre de Dios cuando decidí entregarle mi vida a Cristo y comenzó a revelarse a mi vida a través de la Palabra.

El mejor modelo de paternidad: Cristo

Jesús mismo modeló una relación perfecta con el Padre en muchas ocasiones registradas en los evangelios. Aun en su mayor prueba, en la agonía de la espera de la cruz, Jesús se aferró a su Padre. Si Jesús, el hombre perfecto y el Hijo de Dios, fue al Padre cuando el camino era duro y feroz para buscar Su voluntad y no la propia, !cuánto más deben nuestros padres terrenales correr al Padre que está en los cielos para alinear sus voluntades a la Suya!

“Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará” (Mateo 6:6 NVI)

Ser padres en esta generación trae consigo unas cargas particularmente pesadas: la hiper-sexualidad en los medios de comunicación, los riesgos de la tecnología sin supervisión, filosofías y medias verdades. Todo ésto es sólo la punta del «iceberg». La adicción al trabajo por la presión de proveer, por la búsqueda de lujos, o por buscar un escape de los problemas, les roba la bendición de correr a Su Padre y guiar a su familia a la única fuente inagotable, Cristo.

Un privilegio y responsabilidad

Papá, tienes el privilegio y la responsabilidad de establecer el corazón de Dios en tu hogar, de iniciar conversaciones, indagar y descubrir el corazón de tu esposa e hijos. Sé que esto parece ser más trabajo del que ya tienes, pero te aseguro que el fruto es aquello que no perece; es eterno. “Yo soy el camino, la verdad, y la vida. Nadie viene al Padre si no por mi”, dijo Jesús (Juan 14:6, NVI) . Y también dijo: «Separados de mi, no pueden ustedes hacer nada” (Juan 15:5b, NVI). No hay respuesta fuera de correr al Padre para poder ser el padre que tu familia necesita.

Mi oración es que podamos ver padres terrenales que se levantan a clamar al Padre celestial en arrepentimiento, en confesión, en humildad, en esperanza, en fe, y en devoción a Cristo. Que busquen, aun cuando el camino es duro, la voluntad de Dios en sus vidas y familias. Que vivan cada día reflejando intencionalmente el amor con el que han sido amados por Dios en Cristo. Y sobre todas las cosas que anhelen que el día en que estén cara a cara con Su Padre Amado puedan escuchar Su voz diciendo respecto a su familia:

«… ‘¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! En lo poco has sido fiel; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!’ » (Mateo 25:21 NVI)

 

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